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COLEGIO INMACULADA CONCEPCION
Encuentro de educadores en
Romang
Fue entre las 8.30 y las
13 horas del jueves 28 de mayo en las instalaciones del Colegio
Inmaculada Concepción, donde participó alrededor de un centenar
de docentes de jardín, nivel primario, secundario, secundario
para adultos y nivel superior, cuyos directores son
respectivamente Liliana Spontón, Lidia Sager, Elba Nadalich,
Isabel Perezlindo y Víctor Debloc. En este Complejo Educativo
romanense en todos sus niveles, se educan aproximadamente 800
matriculados entre niños, adolescentes, jóvenes y adultos de
Romang y la zona, con énfasis en una cultura científica y
cívica, con sustento social y visión cristiana.
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Participantes del
encuentro realizado en Romang. |
Contó con una ponencia del magíster Víctor Debloc, sobre la
autoridad docente, el ejercicio de la autoridad, la crisis de
autoridad y los modos en que se deteriora la autoridad. También
las formas en que se renueva y se fortalece la autoridad, la
autoridad y las culturas institucionales. Luego se trabajó en 8
grupos en una instancia de reflexión sobre los contenidos de la
ponencia, y se hizo la puesta en común con la coordinación de
Yoli Agretti.
Posteriormente el doctor Jorge La Rosa, de la Liga de Padres,
informó sobre la realidad de la Institución. Luego se escucho un
mensaje del obispo diocesano Ramón Dus, dirigido a los
educadores participantes. Ya en la parroquia, los asistentes
participaron en una celebración religiosa, presidida por
monseñor Dus, y asistida por el párroco local Omar Faccioli.
Finalmente, compartieron un almuerzo de camaradería en el SUM
del Colegio.
Respecto a la ponencia
El profesor Víctor Debloc se refirió al sentido y funciones de
la autoridad, considerando que la misma refiere a los actos de
cuidado de las personas que tiene a cargo, y por el cual el
Estado o la sociedad le ha confiado ese cargo. También que
existen dos formas conocidas del deterioro de la autoridad: una,
que la autoridad no puede ser asociada a la oferta de mano dura,
a la firmeza sin razones o argumentos que implicarían abusos de
poder y arbitrariedad; y la otra, que refiere a la liviandad,
que todo da lo mismo, que no hay que considerar límites, que se
interpretan las leyes y reglas; dejar hacer y dejar pasar.
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Víctor Hugo Debloc. |
Ambas formas de ejercicio son trampas a la autoridad, por lo
cual la autoridad se pierde, se invisibiliza, desaparece y crea
en las instituciones la sensación de confusión y de
malentendidos, y que puede llevar a la caída de la pertinencia,
al deterioro de la enseñanza, a la ausencia de los procesos de
escucha de los colegas y los alumnos.
Por otro lado, la autoridad se renueva y fortalece en la escucha
y en una lectura plural de lo que se dice, de los contenidos, de
los pedidos que esas palabras plantean: por lo tanto la cultura
del oído, es condición necesaria para reelaborar sentidos y
construir nuevas significaciones, que coloquen al que conduce o
dirige en posibilidad de lidiar en el debate y negociación de
los significados que se juegan en las escenas escolares.
Esto requiere crear ámbitos para dialogar y debatir, requiere
tiempo institucional de encuentro y reencuentro para enfrentar
los problemas de la subjetivación, los avatares de la
transmisión y las dificultades de una reconstrucción de
conocimientos, que es acto protagónico de todos y todas; y es
consecuencia de lecturas compartidas y de investigaciones que
los propios maestros y profesores hacen de las prácticas
sociales de la enseñanza.
Estas tareas compartidas adoptan su mejor forma en el esfuerzo
por crear equipos de trabajo, que son equipos de lectura,
equipos de gestión administrativa, equipos de conducción
pedagógica, y otras formas de colegialidad que en las
instituciones pueden conformarse; y de hecho hay experiencias
valiosas que lo testimonian.
Para que estas formas tomen un cauce se requiere cierta
convicción para sostener la apertura, sostener el diálogo a
pesar de algunos monopolios de la palabra, y requiere demostrar
que las tensiones se pueden encauzar con la participación de
todos o de unos cuantos, y que la indiferencia, esa forma
antigua y contemporánea del individualismo puede ser derrotada
en el tiempo, que no es el corto plazo. |