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LOS 80 AÑOS DEL PRESBÍTERO NICOLÁS
GRENÓN
Toda una vida dedicada al
servicio
de Dios y de la feligresía
católica
Por Mabel Pruvost*
"Lo
que tienes se lo debes a Su gracia y fiel llamado, que te hizo
con su amor portavoz de Su legado. Con tus manos ya perdonas,
con tus manos ya consagras, con tus labios ya proclamas la
verdad de Su Evangelio, con tus manos ya bautizas Su presencia
entre nosotros. Con tu vida, y con tu ejemplo, Cristo vive entre
nosotros".
El próximo 20 de agosto el distinguido presbítero Nicolás
Estanislao Grenón celebrará 80 años de vida. Gran parte de su
apostolado la ejerció en Malabrigo, donde dejó una impronta muy
fuerte. Allí presidirá la Misa el 21 de agosto a las 19 horas y
lo agasajarán con un almuerzo el 22 de agosto en el Club
Juventud. Más información: Secretaría Parroquial de Malabrigo,
teléfono (03482) 454-004.
Por otra parte, el pasado 1 de noviembre, el padre Grenón,
cumplió 55 años de sacerdocio. Por este motivo y por sus 80 años
de edad, queremos presentar sus palabras y reflexiones de
ministro comprometido con su vocación y su comunidad, para mayor
gloria de Dios. El padre Nicolás nos recibe en la Basílica de la
Natividad, y nos comenta: "Las fechas son datos que manejamos y
nos hacen tomar dimensión de lo que es cumplir 55 años de
sacerdocio. El 1 de noviembre fui ordenado sacerdote, Junto a
otros cinco compañeros por monseñor Nicolás Fasolino (quien
luego fuera cardenal), en la hoy basílica de Nuestra Señora de
Guadalupe. Sin dudas María ha sido la Reina y la Madre de mi
sacerdocio, de modo que tengo una gratitud especial para su
protección maternal durante toda mi vida".
Respecto a su trabajo pastoral, el P. Nicolás destaca: "Mi
primer destino fue Villa Ocampo. Cuando en el año 1958 se creó
la Diócesis de Reconquista, los sacerdotes que éramos de la
región de Santa Fe (capital) tuvimos la opción de volver o de
quedarnos. Varios de nosotros nos quedamos en el norte a
trabajar y seguimos nuestro ministerio en la nueva Diócesis de
Reconquista. En los diversos destinos siempre prioricé mi
vocación de pastor. Por ello acompañé a las comunidades que Dios
ponía en mi camino. Mi objetivo era ser padre y pastor, viviendo
sus realidades, animando y siendo instrumento de Dios para la
salvación de los hombres y para la gloria del Señor".
Con su reflexión oportuna, sólo encuentra palabras de
reconocimiento, ya que toda su vida ha sido un gran don del
Señor: "El saldo es una profundísima gratitud, a Dios por la
vida, la fe, la vocación y por todo lo que recibió de Él este
pobre instrumento que soy, para santificar la vida de esas
comunidades. También recibí muchísimo de cada comunidad que
colaboró conmigo en mi ministerio de pastor".
Respecto a su misión actual, si bien ya está eximido de
obligaciones, se siente gratificado por la posibilidad de seguir
colaborando con la Iglesia de Cristo. "Tiempo después de
cumplido el cincuentenario sacerdotal en la Diócesis, por razón
de la edad y de salud, el Obispo de Reconquista me dio destino
libre. Entonces yo preferí volver a Esperanza, el lugar que yo
considero de origen, aunque nací en Cavour, para poder pasar
esos días junto a mi numerosa familia que reside en la zona".
Así, el padre Nicolás, sigue expresando su reconocimiento:
"Agradezco a la Parroquia de Esperanza la receptividad y el
lugar que me da. Agradezco muchísimo que pueda tener una
comunidad para acompañar, casi a cargo, que es San Caetano. De
manera que me siento muy bien en ella, aunque siempre disponible
para todos los lugares y ministerios que me necesiten. Los
primeros tiempos que estuve aquí ayudé a varias otras parroquias
de este decanato. Ahora se ha reducido un poco el servicio,
próximo a cumplir los 80 años de vida. Agradezco a Dios, a mi
querida Diócesis de Reconquista, a la Arquidiócesis de Santa Fe
por poder seguir viviendo este ministerio sacerdotal, si bien ya
reducidas en parte mis responsabilidades".
Al finalizar nuestro diálogo, le pedimos una reflexión para
hacer llegar a aquellos que están definiendo su vocación. El
padre Nicolás nos dice: "Yo por una parte acepto mis
limitaciones... solamente me siento profundamente feliz y
contento de haber realizado una vida en este ministerio, en esta
vocación. Dios ha cumplido. Todo lo bueno lo hizo Dios y me usó
como instrumento en muchas cosas. Debo reconocer, al mismo
tiempo, que la vocación sacerdotal llena al vida de una persona.
Yo tuve de chiquito el llamado de Dios que se manifestó a través
de tres tíos sacerdotes, dos tíos abuelos, primos de las
distintas ramas de la familia, también sacerdotes, de manera que
el estímulo de verlos a ellos contentos, fue realmente uno de
los signos del llamado del Padre Celestial.
Claro, los tiempos cambian pero también en cada tiempo Dios
tiene sus gracias para poder realizar esta vocación. El Señor
sigue necesitando de los hombres que, como María, le digan sí
para poder El llegar al mundo y darse como salvación de los
hombres. De manera que si alguno siente por ahí que le parece
que Dios lo necesita, no se lo niegue. Dé su vida, su amor, su
sonrisa, sus capacidades con toda alegría porque vale la pena
ser sacerdote. Toda persona debe emplear la vida al servicio de
Dios y del prójimo. Como sacerdote es sin duda donde uno puede
hacer muchísimo bien, de manera que toda vocación es noble, pero
al mismo tiempo Dios actúa muy fuerte a través de aquellos que
llama y consagra en esta vocación".
SINTESIS BIOGRÁFICA
El presbítero Nicolás Estanislao Grenón, nació el 20 de agosto
de 1930 en el hogar cristiano formado por don Estanislao
Marcelino Grenón y doña Ursula L. Micheloud. La familia Grenón
radicada en la primera colonia agrícola del país, dio numerosos
sacerdotes a la iglesia, entre ellos el presbítero Néstor Grenón,
quien fuera el primer cura párroco del pueblo y era tío del
actual.
Fiel al llamado divino, Nicolás ingresó al Seminario
Metropolitano de Santa Fe (Guadalupe) en el año 1943, cuando
apenas contaba 12 años de edad. Concentrado en el estudio, con
ejemplar conducta y destacadas calificaciones, cursó los
estudios de latín, filosofía y teología y fue modelando su alma
en la disciplina, la oración y la meditación para el futuro
sagrado ministerio.
Culminados los estudios eclesiásticos, previa recepción de las
órdenes menores y del subdiaconado y el diaconado, el 1º de
noviembre de 1954 recibió el sacramento del Orden Sagrado de
manos del entonces arzobispo de Santa Fe monseñor Nicolás
Fasolino, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, y
celebró su primera Misa Solemne en su natal Esperanza el 4 de
noviembre de 1954.
El joven sacerdote fue designado a cumplir su ministerio en
primer término en la parroquia de Villa Ocampo, junto a nuestro
recordado padre Luis A. Spontón, desde donde fue designado para
desempeñarse como primer secretario canciller del obispado de
Reconquista a partir de la posesión en la nueva diócesis por
monseñor Juan José Iriarte, el 12 de enero de 1958. Cuatro años
y medio después pasó a desempeñar el cargo de Vicario Ecónomo de
la Iglesia Catedral de Reconquista.
En 1965 viajó a Europa para realizar un año de estudios en la
Universidad Católica de Lille (Francia).A su regreso fue
designado rector del Preseminario de Reconquista, en el que
permaneció hasta el mes de marzo de 1968. Designado titular de
la Parroquia Nuestra Señora del Huerto de Malabrigo (foto 3) fue
puesto en posesión de la Parroquia por el obispo diocesano el 24
de marzo de 1968, desempeñándose con dinamismo y verdadero
espíritu de servicio, como autoridad espiritual y como pastor de
esta porción de la Iglesia Católica de Cristo, consagrado a su
ministerio y a la labor apostólica.
También fue párroco en Romang en 1984, sucediendo a Bienvenido
Yacuzzi. En 1996-1997 cubrió la vacante en la Parroquia
Encarnación del Señor, de La Sarita. Entonces fue designado
Vicario Parroquial de la Catedral, Parroquia Inmaculada
Concepción de Reconquista. Su último destino fue Calchaquí en
donde residió durante tres años, antes de trasladarse a
Esperanza, en donde actualmente reside desde 2006.
*directora
del Boletín Parroquial de la Basílica la Natividad, de Esperanza |