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NORTE SANTAFESINO
Cómo comprender
la problemática de la sequía
Por el Ingeniero Civil
Osvaldo Fatala
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Ing. Fatala |
Los
Bajos Submeridionales están caracterizados como un sistema de
llanura de gran capacidad natural de acumulación de agua, y que
históricamente están sometidos, en términos climáticos, a las
alternancias de períodos de inundación y sequía, y a ellos se
asocia un factor limitante como es la salinidad. A pesar de estos
datos irrefutables, se decide una forma de manejo de los Bajos
Submeridionales, que tuvo su mayor impulso en el año 1983, basada
en el principio de excedentes hídricos, dando lugar a una
fenomenal construcción de canales.
Esto se llevó a cabo, a pesar de la advertencia de muchos
especialistas en el tema, sobre los tremendos problemas que esta
forma de entender a los Bajos Submeridionales iban a causar en el
futuro. Esta política se siguió implementando en el tiempo, y como
ejemplo emblemático podemos enunciar el canal Línea Paraná, que ha
producido toda una depresión de las napas y aceleración del
proceso de salinización de las tierras.
Las consecuencias son muchas y, sólo desde el punto de vista del
agua como elemento vital, se logró que disminuyera en cantidad y
calidad y que en los períodos de seca ésta se vea potenciada. Se
eliminó la capacidad de almacenamiento del agua de lluvia, única
fuente en el área, que como efecto directo, también significa
aumentar las concentraciones salinas a tenores que no pueden ser
bebible por los animales.
Si sumamos a esto la impermeabilización de los suelos como el
resultado del proceso de deforestación y de una agricultura
irracional, lo que ha disminuido la capacidad de absorción de agua
considerablemente. La situación es compleja. Esta sequía, además
no es un hecho reciente ya se viene manifestando hace 4 años y no
se cuenta ningún haber de soluciones en ese sentido.
La amplitud y la irregularidad de las precipitaciones hacen
impredecible el comportamiento de éstas: la media anual es de 820
mm, la mayor precipitación fue de 1838 mm en el año 1914 y la
menor de 203 mm en el año 1917 lo que da como resultado una
amplitud de unos 1600 mm. Si todos los años lloviera 820 mm, es
decir la media, permaneceríamos en una constante e insoportable
sequía debido a que la evapo-transpiración potencial es de 1022
mm.
Esto nos permite entender que esa capacidad de almacenamiento y de
presencia de agua en su superficie es una bendición y no un
problema en los Bajos Submeridionales. Actúa como un colchón que
amortigua la amplitud de lluvia y las alternancias de periodos.
Con este cuadro de situación, que es muy grave, el margen de
maniobra, para la coyuntura, desde lo técnico, es muy pequeño y
por tal razón son sólo paliativos, no es una solución al problema
en su conjunto.
Ante la falta de Agua
Entre las soluciones que se están encarando una de ellas, es la
localización de fuentes de agua subterráneas, fundamentalmente, en
bolsones y paleocauces. Para tal fin se realizan estudios
geoeléctricos. El riesgo más importante que tiene esta técnica, no
es el desabastecimiento en las áreas urbanas, como se ha comentado
públicamente; si no en la forma de operar, que de no hacerlo
convenientemente, estas fuentes se pueden contaminar con aguas de
mayores concentraciones salinas.
Para eso los ministerios de Aguas y de la Producción, en conjunto
destinaron varios equipos para realizar alrededor de 1000 sondeos
en total. Compra de tres equipos de prospección geoeléctrica para
detección de agua. Superficie a explorar 300.000 ha; Contratación
de tres equipos con servicio técnico incluido para estudios de
prospección geoeléctrica, destinados a los departamentos 9 de
Julio y Vera. Superficie a explorar 300.000 ha, y compra de 6
equipos de perforaciones, para 1000 perforaciones.
Para el caso de la provisión de agua a las personas en las
localidades afectadas por la escasez del vital elemento, antes
podían ser asistidas por el ferrocarril. Ahora se lo está haciendo
con camiones-tanque de capacidad entre 25 y 30 m3, con agua tomada
en las ciudades de Reconquista y de Vera y a su vez la mayoría de
las localidades cuentan con el sistema de ósmosis inversa.
Las localidades asistidas son: Gregoria Pérez de Denis, 4
viajes/semana; Santa Lucía,1 viaje/semana; Santa Margarita, 4
viajes/semana; Cañada Ombú, 3 viajes/semana; Paraje 70-800, Fortín
Chilcas y Fortín Charrúa, que pertenecen a Fortín Olmos, reciben 3
viajes/semana; Villa Minetti, 3 viajes/semana; Gato Colorado, 3
viajes/semana; Los Amores, 3 viajes/semana; San Bernardo, 2
viajes/semana; Colmena, que pertenece a Intiyaco, 2 viajes/semana;
Garabato, 2 viajes/semana.
Se está tramitando la realización de una perforación de
exploración de aproximadamente 800 metros, en Villa Minetti. Esta
propuesta tiene su origen en un estudio geoeléctrico que data
desde 2004. Si esta fuente fuese una realidad, solucionaría el
problema de agua en una basta región del departamento 9 de Julio y
probablemente su par General Obligado. Además se dispuso, por
parte del Ministerio de Aguas, el servicio de carga de agua a
cisternas, mediante la instalación de una bomba de gran capacidad
desde el río Salado, en Tostado.
En estos días se va a concretar tres bases de operaciones,
localizadas en Garabato y Fortín Olmos en el departamento Vera y
en Santa Margarita del departamento 9 de Julio, sobre la ruta Nº
95 por parte del Ministerio de Aguas, conjuntamente con Aguas
Santafesinas y coperativas, para asistir a los habitantes de mayor
cantidad de agua a través una ampliación de la red de camiones, de
cubetas de arrastre y bidones de agua.
En cuanto al ganado, se ha producido una sobrecarga de hacienda
debido al fenómeno de la agriculturización con especialización en
soja, como consecuencia de una Política general, y el cierre de
las exportaciones cárnicas. Tenemos una situación donde los
animales no tienen lugar adonde ser llevados, ni donde venderlos.
Desde el punto de vista técnico, estas son las alternativas, que
no hacen a la solución de fondo. La solución de fondo, que aún no
ha sido abordada desde tantos años, requiere de una política que
mire a los Bajos Sub-meridionales desde una perspectiva que
contemple lo productivo, lo ambiental , lo social y lo cultural.
De manera que obtengamos e implementemos un proyecto que se
sustente a través de los años. No dudo que modificará esta
tendencia conceptual de excedente hídrico a un concepto de
integración y complementariedad hídrica, donde el agua es un bien
escaso que hay que cuidar y proteger.
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