Cómo preparar la próxima campaña: análisis de suelo, agua disponible y fertilización estratégica
Especialistas del INTA recomiendan anticipar decisiones clave con estudios de suelo, medición hídrica y planificación nutricional para mejorar los resultados en la campaña fina.

Jueves 9 de abril de 2026
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Ante un escenario con suelos que presentan deficiencias nutricionales, técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) plantean la necesidad de ajustar el manejo agronómico antes de la próxima siembra de cultivos de invierno.
El análisis del suelo aparece como una herramienta central para conocer el estado real de los lotes y tomar decisiones informadas. Este diagnóstico permite identificar limitantes, estimar la disponibilidad de nutrientes y definir estrategias que contribuyan a sostener los niveles productivos.
Uno de los aspectos clave es la evaluación de la disponibilidad hídrica en el suelo. La recomendación técnica indica medir el contenido de agua útil, idealmente hasta dos metros de profundidad, para conocer la recarga del perfil. Esta información resulta determinante al momento de definir qué cultivo implantar y en qué fecha, especialmente en regiones donde las precipitaciones invernales son escasas. El conocimiento del agua almacenada permite proyectar el comportamiento del cultivo durante su ciclo. En este sentido, existen modelos que ayudan a estimar la dinámica de recarga hídrica, facilitando la toma de decisiones productivas.
En paralelo, la planificación de la fertilización adquiere un rol estratégico. Los especialistas advierten que el manejo de la nutrición suele ser insuficiente, particularmente en el aporte de nitrógeno. Por ello, recomiendan realizar análisis de suelo hasta los 60 centímetros de profundidad, preferentemente entre mayo y junio, con el objetivo de determinar la disponibilidad de nitratos y ajustar las dosis de fertilizantes. Comenzó la vacunación antiaftosa en el departamento General Obligado El fraccionamiento de la fertilización nitrogenada se presenta como una alternativa para mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes. Esta práctica permite adaptar las aplicaciones a las necesidades del cultivo y a las condiciones económicas del productor. Además del nitrógeno, también se destaca la importancia de evaluar otros nutrientes como el fósforo y el azufre, fundamentales para el desarrollo de los cultivos.
Medición del agua útil: una variable determinante
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Fertilización: ajustar dosis y estrategias
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