La Ruta Provincial 36 entre Vera y Romang: histórico camino de integración regional
La historia de la Ruta Provincial Nº 36 refleja más de un siglo de esfuerzos, obras y gestiones para conectar Vera y Romang. Desde una picada abierta en el monte en 1915 hasta su pavimentación definitiva en 2023, el camino fue protagonista del desarrollo económico, social y productivo del norte de Santa Fe.

Jueves 25 de junio de 2026
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Por Darío Orlando Sager
El 26 de enero de 1914 asumió el gobierno distrital de Romang el primer presidente comunal electo mediante el voto de los vecinos: Moisés Armas, un respetado comerciante español oriundo de las Islas Canarias, y con gran ascendencia en la región. Él contrató en 1915 a Pedro Eichenberger para hacer un puente de quebracho colorado sobre el arroyo Gusano, y abrir una picada de 20 metros de ancho entre las propiedades de Juan Huber y de Enrique Kiener hacia el oeste, hasta llegar al campo de Rodolfo Sager Sutter, fundador de Colonia Sager. La leña, los postes y las vigas resultantes del destronque, quedaron para el constructor como parte de aquel convenio, donde la comuna aportó 1.250 pesos, 10 peones y las herramientas necesarias. Este primigenio trabajo vial marcó el origen del camino entre Vera y Romang, antiguamente denominado camino real, luego ruta nacional Nº 11 y desde hace varias décadas, su nombre es ruta provincial Nº 36.
De esa brecha abierta en el monte a pico, hacha, pala y machete, surgió el nombre de Camino de la Picada, que todavía mencionan los vecinos más añosos de la zona, aludiendo a ese primigenio sendero. Las empresas forestales de la cuña boscosa verense delinearon con anterioridad las primeras huellas, al traer sus rollizos de quebracho colorado para despacharlos a Europa, vía Puerto Mal Abrigo. Al respecto, en esos fatigosos viajes tuvieron que vadear los arroyos El Toba y El Gusano, más los numerosos cañadones intermedios. Todo aparejado con las penurias propias de los cachapés traccionados por bueyes y excedidos en su capacidad de carga. En ese marco, el puente sobre el arroyo Gusano construido en 1915 aportó un sensible mejoramiento a las condiciones de circulación intercomunitaria.

Puente construido por Pedro Eichenbeger sobre arroyo El Gusano, en 1915.
Hacia fines de 1923, José Bonacci y Alberto Huber, en representación de la Comuna de Vera, y Alberto Stirnemann y Adolfo Chicherit por la Comuna de Romang, se reunieron para analizar la construcción del camino consolidado desde Colonia Sager hasta Vera. Sin embargo, este proyecto recién pudo concretarse entre 1928 y 1930, con la colaboración de los vecinos, el esfuerzo de las dos comunas y el apoyo de Vialidad Provincial. A fines de 1926 el gobierno comunal de Romang solicitó a los vecinos Rodolfo Sager Sutter, Juan Bieri Bettig, Roberto Berli y José López, que corran sus alambrados para hacer el camino desde Colonia Sager hasta Vera.
De modo que el 10 de abril de 1928 comenzaron las tareas desde Colonia Sager
hacia el oeste. Pocos meses después, las obras se paralizaron por falta de envío
de recursos desde ámbitos provinciales. El ingeniero Muñoz, de Vialidad
Provincial, sugirió que los gobiernos comunales de Romang y de Vera se hagan
cargo de las tareas, y el organismo estatal aportaría combustibles y
lubricantes.
Traza actual de la ruta provincial Nº 36 entre Vera y Romang.
Así nació el Camino Real

Así se marcaron los inicios de lo que primero fue el Camino Real, luego ruta nacional Nº 11 y actualmente ruta provincial Nº 36, cuyo anhelo de pavimentación conoce múltiples y frustradas gestiones a lo largo de la historia. Esta fue la principal vía de comunicación de Romang hacia el oeste, y para Vera fue salida hacia el Puerto Mal Abrigo. Su importancia estuvo centralizada por ser el acceso directo a la estación del ferrocarril que había en Jobson, ciudad que luego pasó a llamarse Vera. Eso aconteció el 24 de octubre de 1964, mediante la Ley Nº 5700 que le estableció definitivamente el nombre de Vera. Casos similares habían ocurrido en poblaciones vecinas: Malabrigo (Colonia Ella), Calchaquí (Luis D’Abreu) y Garabato (Villa Anello), donde finalmente prevaleció el nombre conferido por los empresarios del ferrocarril.

Antiguo puente de madera sobre arroyo El Toba.
Además, desde siempre esa comunidad evidenció una fuerte demanda en el rubro alimenticio fresco. Durante décadas los romanenses llevaron frutas de temporada y productos de granja, colocados allí ventajosamente por la calidad de la mercadería y la fuerte demanda instalada. Los hermanos Carlos y Francisco Hurt fueron baluartes en esas labores. Con sus carros cargados de naranjas, sandías y zapallos, recorrieron tantísimas veces este largo camino. Luego siguieron sus hijos, entre ellos Ricardo y Nocho, en una tradición que algunos nietos alcanzaron a continuar hasta cerca de 1980.
Hubo un cambio inesperado de traza
La importancia de este camino era tal, que formó parte del trazado de la ruta nacional Nº 11. En 1932, el jefe comunal Santiago Kaenel –otro puntal del Romang de ayer– viajó a Buenos Aires, para pedir que al pavimentar la ruta nacional Nº 11 se respete su recorrido, que incluía el tramo Vera - Romang. En 1939 en Resistencia, el médico Alfredo Moleón Andreu y Deogracio Vargas hicieron lo mismo en un congreso para la pavimentación de la ruta nacional N° 11, desde San Justo al norte. Se convalidó el petitorio y la decisión fue confirmada a la comuna por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, en nota oficial del 7 de junio de 1939: "La Ruta Nacional Nº 11 seguirá donde está, y el tramo Vera - Romang tendrá su asfalto".

Típica postal del camino entre Romang y Vera, en día de lluvia.
Infelizmente, a la hora de su pavimentación el Estado Nacional desconoció estos compromisos. Algunos vecinos responsabilizaron a diversas presiones por esta frustración. "Fueron los mismos intereses que, estando ya en San Javier la punta de rieles del Ferrocarril Norte, impidieron el beneficio de tener tren en Romang en 1923", fue un comentario de la época. Sería poco serio darlo por sentado hoy a tantos años y sin pruebas, pero lo cierto es que Romang jamás tuvo servicios ferroviarios y perdió para siempre la ventaja de contar con una ruta nacional. La obra se concretó hasta Resistencia, pasando por Malabrigo. Así, el otrora camino real quedó convertido en ruta provincial Nº 36, postergando a los romanenses hasta 1980, cuando se integraron con Reconquista por vía pavimentada a través de la ruta provincial Nº 1.
Las relaciones entre Romang y Vera fueron muy intensas a lo largo de varias décadas. La correspondencia se canalizó allí, mediante el invalorable trabajo que durante muchísimos años realizó el mensajero verense Alberto Germigniani y su invencible Ford A Sedan de 2 puertas, chapaleando el barro. Conocidas firmas comerciales minoristas y mayoristas, distribuidores y viajantes verenses atendieron la demanda de la localidad costera. A su vez, de aquí salieron reses vacunas, pescados, frutas, miel, legumbres, hortalizas y productos de manufacturación casera muy apreciados. Además, la buena pesca y el incipiente turismo atrajo a los vecinos de Vera, que venían puntualmente cada fin de semana a visitar terruño romanense. Sin embargo, en los años '70 menguaron las relaciones y –como nada es casual– hubo motivos para ello.

El mensajero Alberto Germignani, que unía Romang - Vera en su Ford A.
Tiempo antes constituyeron una comisión bi-partita para solicitar al gobierno la pavimentación de la ruta Nº 36 Romang-Vera-Tostado. Hubo marchas, solicitudes y audiencias con autoridades, en aras de su consecución. Finalmente y tras algunas inesperadas disposiciones, la traza vial cambió de nombre y jurisdicción. Pasó a llamarse Ruta Nacional N° 98, en el tramo Vera-Tostado, quedando impensadamente de lado Romang. Concomitantemente, Reconquista se convirtió en polo de desarrollo, y los ojos costeros no dudaron ahora en mirar ahora hacia el Norte. Luchando sin descanso bajo el mote de Romang, capital nacional de la incomunicación, el 7 de junio de 1980 se logró la integración asfaltada con esta ciudad norteña, a través de la Ruta Provincial N° 1.



