Una escuela reemplazó los celulares por relojes de pared y recuperó el tiempo compartido
La donación de nueve relojes de pared impulsada por el diputado Sergio "Chiqui" Rojas puso en valor la experiencia de una escuela que, tras restringir el uso de celulares durante las clases, observó mejoras en la concentración, el rendimiento académico y los vínculos entre los estudiantes.

Viernes 26 de junio de 2026
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Una solicitud realizada por estudiantes para obtener nueve relojes de pared despertó la curiosidad del diputado provincial Sergio "Chiqui" Rojas. En un contexto donde los teléfonos celulares forman parte de la vida cotidiana, el pedido parecía, en principio, poco habitual.
Sin embargo, la explicación reveló una experiencia educativa que hoy genera interés por sus resultados.
Una decisión tomada tras un conflicto
Según relató el legislador, integrantes del centro de estudiantes le explicaron que desde hace más de un año la institución educativa implementó una normativa interna que prohíbe el uso de teléfonos celulares durante el horario de clases.
La medida fue adoptada luego de un conflicto originado por grupos de WhatsApp utilizados para realizar "escraches", una situación que trascendió el ámbito escolar y terminó involucrando a familias y a otros integrantes de la comunidad.
En una localidad de aproximadamente 3.500 habitantes, donde los vínculos entre vecinos son muy estrechos, las consecuencias fueron especialmente significativas.
Con los celulares fuera del aula, surgió una necesidad que parecía olvidada: conocer la hora durante la jornada escolar. Por ese motivo, los estudiantes solicitaron la donación de nueve relojes de pared, destinados a distintas aulas de la institución. Para Rojas, el pedido representó mucho más que la incorporación de un elemento cotidiano: simbolizó un cambio en la dinámica escolar y una nueva forma de vivir el tiempo dentro de la escuela.
Lo que más sorprendió al legislador fue el testimonio de los propios alumnos. Lejos de reclamar el regreso de los teléfonos, muchos destacaron que lograron mejorar la concentración durante las clases, participar más activamente y obtener un mejor rendimiento académico. Además, señalaron que durante los recreos volvieron las conversaciones cara a cara, los juegos compartidos y los encuentros entre compañeros, dejando en un segundo plano el uso permanente de las pantallas.
Los relojes volvieron a marcar la hora

Cambios que destacan los propios estudiantes
