La impronta sanmartiniana mantiene plena vigencia a 176 años de su muerte
A 176 años del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, Bernardo René Villalba propone una reflexión sobre el legado político, moral, educativo y ciudadano del Libertador, y plantea la necesidad de recuperar sus valores para construir una sociedad más justa e integrada.

Lunes 17 de agosto de 2026
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por Bernabé René Villalba
Evocamos desde la reflexión escrita, un nuevo aniversario de la muerte del General José de San Martín, llamado con toda justicia el Padre de la Patria. Recordamos la figura del prócer que con una Fe asombrosa, luchó por la libertad en tierras donde hasta entonces sólo existían incertidumbres, pobreza, confusión y profundos desgarramientos. Por ello, tomemos hoy el ejemplo sanmartiniano, ejercitemos sus valores, sus principios, sus enseñanzas. Animémonos a construir y concretar un sueño colectivo, que no será otro que completar aquel que se inició en España en la mente y el corazón de un joven militar que volvió a su Patria para hacerlo realidad. Será nuestro mejor homenaje, nuestro reconocimiento cotidiano, más allá de una efeméride que será vacía si no la imbuimos de un auténtico espíritu patriótico.
Hoy estamos homenajeando al hombre que decidió aventurarse en una travesía inversa a la que tantos realizan hoy, que abandonó España, donde era un oficial brillante con el porvenir asegurado, para venir aquí, a estos horizontes imprecisos que aún no constituían la Argentina, a combatir contra un enemigo poderoso, para confrontar, además, contra la improvisación y contra los descreídos.
Rendimos tributo a quien con entereza y convicción fundó patrias contra viento y marea. Podemos rescatar y destacar distintas facetas de la figura del General José Francisco de San Martín, todas las cuales constituyen las de un hombre íntegro. Su estatura como estratega, como militar, como político, como estadista, coinciden con las de su estatura moral, por su profunda humanidad y su inquebrantable convicción, demostrada en acciones cotidianas donde sobresalen su rol de padre, esposo y amigo.
En el nuevo siglo que transitamos, la visión estratégica del General San Martín se levanta como un ejemplo a imitar, como un modelo que desde el fondo de la historia se muestra como guía. Fue este prócer quien diseñó el Plan Continental, porque entendía que la América unida era la única manera de derrotar a los realistas y construir así una Patria grande.

Tuvo imaginación y coraje para imaginar una utopía y en una de su frases le decía al diputado Godoy Cruz, instándolo a que el Congreso de Tucumán declare la Independencia: "Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas". Y ante la respuesta del diputado mendocino de que declarar la independencia no era soplar y hacer botellas, San Martín respondió con firmeza y decisión: "mil veces es más fácil hacer la independencia, que el que haya un americano que haga una sola botella".
San Martín dejó atrás la resignación, el facilismo, la comodidad, para construir un sueño que lideró e invitó a compartir. Fue, en suma, un proyecto colectivo que revirtió el destino de los pueblos de América del Sur. Un proyecto, una utopía, que fue sumando hitos en las batallas heroicas que aseguraron la Independencia de Argentina, Chile y Perú y culminaron con la Independencia de los pueblos de la Gran Colombia al mando del libertador Simón Bolívar.
Aquí se manifiesta otro rasgo destacable del General San Martín: su grandeza. Dejó en manos de Bolívar culminar la tarea libertadora, porque estaba convencido de que la causa del Continente Americano estaba por encima de honores personales. Decía San Martín: "Antes sacrificaría mi existencia que echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición", y sus acciones corroboraron siempre y en todo lugar aquello que pensaba y afirmaba.

