El clima en Santa Fe: septiembre tendría lluvias normales y se esperan excesos desde la primavera
Agosto dejó lluvias muy superiores a lo habitual y fue el agosto más frío desde 2013 en la ciudad de referencia. Para septiembre se prevé un leve déficit, aunque los acumulados podrían mantenerse dentro de los valores normales. Desde la primavera, las proyecciones anticipan un aumento de las precipitaciones asociado al fortalecimiento de El Niño.

Viernes 11 de setiembre de 2026
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El comportamiento de las precipitaciones durante agosto en Santa Fe se ubicó, en términos generales, dentro de lo previsto por los mapas climáticos, aunque la zona de mayores excesos se desplazó algo hacia el sudoeste y presentó una disposición más vertical.
En la ciudad capital de la provincia se acumularon 112,5 milímetros, más del triple de la media histórica correspondiente a agosto. Además, se registraron 12 días con precipitaciones, la cifra más elevada para ese mes desde 2013.
El análisis también contempla las lluvias ocurridas durante la tarde y noche del 31 de julio. Esos registros habían quedado fuera del informe anterior de manera deliberada, debido a que los acumulados fueron importantes en algunos sectores y podían distorsionar las estadísticas correspondientes a julio.
Al incorporar esas precipitaciones al análisis, el comportamiento de las anomalías resulta todavía más consistente con el escenario previsto.
En cuanto a las temperaturas, las previsiones indicaban valores medios ligeramente superiores a los registros históricos. Sin embargo, la elevada cantidad de jornadas lluviosas modificó ese comportamiento. Las temperaturas mínimas medias quedaron por encima de los valores históricos, mientras que las máximas se ubicaron por debajo. Como resultado, el promedio térmico de todo el mes terminó siendo inferior al histórico. En la ciudad tomada como referencia, agosto de 2026 fue el más frío desde 2013. Las proyecciones para septiembre muestran un leve déficit de precipitaciones en buena parte del territorio provincial. La señal podría ser algo más marcada en el departamento San Javier y en el sur de los departamentos Vera y General Obligado. Este escenario estaría relacionado con un enfriamiento del océano Atlántico frente a las costas de Uruguay y el sur de Brasil, situación que podría moderar temporalmente los efectos de El Niño sobre la región. No obstante, el panorama cambia cuando se observan los acumulados previstos para los próximos 30 días, entre el 2 de septiembre y el 2 de octubre. En ese período, las precipitaciones se ubicarían aproximadamente dentro de los valores normales. Esto significa que, aunque septiembre podría presentar menos jornadas lluviosas, los acumulados totales podrían concentrarse en pocos episodios de precipitación.
En materia térmica, septiembre presentaría temperaturas medias cercanas a los registros históricos en la mayor parte de Santa Fe. La principal excepción sería el norte provincial, donde podrían registrarse valores levemente inferiores a los habituales. Las perspectivas para los meses siguientes muestran un octubre con un leve déficit de precipitaciones en gran parte de la provincia. Posteriormente, las proyecciones muestran un aumento progresivo de la anomalía positiva de lluvias, que terminaría extendiéndose sobre una mayor superficie del territorio provincial. Este cambio estaría vinculado con el fortalecimiento de los efectos de El Niño en la región y con un nuevo calentamiento de las aguas del océano Atlántico. Debido a la rápida influencia que puede ejercer el Atlántico sobre las condiciones meteorológicas de Santa Fe, las proyecciones advierten que la situación podría presentar variaciones rápidas durante los próximos meses.
El escenario previsto también coincide con la evolución del fenómeno ENSO, declarado en fase El Niño por la NOAA. De acuerdo con las proyecciones internacionales mencionadas en el informe, existe un 98% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte y un 2% de que sea fuerte durante el verano y el otoño. En otras palabras, el escenario contempla una probabilidad total del 100% de que el fenómeno presente una intensidad fuerte o muy fuerte durante ese período. Este contexto permite anticipar lluvias muy abundantes durante el verano y el otoño, aunque el comportamiento final dependerá también de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas. El aporte de humedad desde el Atlántico podría generar además excesos puntuales de precipitaciones y potenciar los efectos de El Niño. La combinación de humedad proveniente de ambos océanos favorecería también una mayor frecuencia de tormentas fuertes y severas, al menos hasta el otoño.
Un agosto particularmente frío
Qué se espera para septiembre
Un leve déficit de lluvias, pero con acumulados normales

Las temperaturas se mantendrían dentro de los valores normales
El escenario cambia a partir de octubre

El Niño anticipa un período de lluvias abundantes

