Colza, carinata y camelina ganan espacio como alternativas para diversificar las rotaciones
La incorporación de brasicáceas como cultivos de invierno permite anticipar la disponibilidad de los lotes, mejorar la infiltración de agua y diversificar los riesgos productivos. Ensayos del INTA registraron además mejores resultados en soja y maíz de segunda cuando fueron precedidos por estas especies.

Jueves 24 de setiembre de 2026
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La incorporación de cultivos como colza, carinata y camelina aparece como una alternativa para diversificar las secuencias agrícolas y mejorar el funcionamiento general de los sistemas productivos. Las experiencias analizadas por el INTA muestran beneficios tanto sobre el suelo como sobre los cultivos que se implantan posteriormente.
El especialista del INTA Paraná, Entre Ríos, Leonardo Coll, analizó las posibilidades que ofrecen las brasicáceas o crucíferas dentro de las rotaciones agrícolas y destacó la necesidad de evaluar el sistema productivo en su conjunto.
Según explicó Coll, la agricultura argentina atraviesa un proceso de intensificación en distintas regiones. La soja de primera, que históricamente tuvo una participación predominante, pasó a representar alrededor del 20 al 25 % en algunas zonas, mientras crecieron las secuencias que combinan cultivos de invierno con soja de segunda. El especialista señaló que la intensificación permite construir rotaciones estables y productivas, aunque consideró necesario acompañarla con una mayor diversificación de especies. Experiencias desarrolladas en países vecinos también aportan antecedentes. En Uruguay, por ejemplo, la colza llegó a ocupar una proporción significativa de los cultivos de invierno y se observaron mejoras en los rendimientos de los cultivos posteriores luego de incorporar una brasicácea a la secuencia. En Argentina, Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires se encuentran entre las regiones donde estas alternativas comenzaron a ganar presencia. Uno de los principales aportes de las crucíferas está relacionado con su comportamiento ecofisiológico. A diferencia del trigo, estas especies presentan períodos críticos más anticipados. En zonas como Entre Ríos, el período crítico del trigo se concentra entre mediados de septiembre y comienzos de octubre. En colza y carinata, en cambio, prácticamente no existe la misma superposición temporal. Esta diferencia permite distribuir los riesgos asociados a fenómenos ambientales como sequías, bajas condiciones de radiación o heladas tardías. La diversificación también puede contribuir a reducir la concentración de determinadas malezas tolerantes y generar interferencias en el ciclo de algunas enfermedades.
Las ventajas no se limitan al comportamiento de los cultivos. Las raíces de las brasicáceas generan canales naturales dentro del suelo que favorecen una descompactación biológica y contribuyen a mejorar la infiltración de agua. Este efecto puede beneficiar a los cultivos que se implantan posteriormente, al facilitar el ingreso del agua y modificar algunas estructuras físicas del suelo. Desde el punto de vista nutricional, también existe una diferencia respecto del trigo. Coll explicó que el rastrojo de trigo genera una inmovilización de nutrientes más marcada, mientras que los residuos de las brasicáceas presentan una relación carbono-nitrógeno menor. Esto favorece una disponibilidad más rápida de nutrientes para los cultivos siguientes y puede mejorar la eficiencia en el aprovechamiento de los recursos.
La diversificación como estrategia productiva
Menos riesgos y distintos momentos críticos

Un aporte al suelo y a la disponibilidad de nutrientes
