Ganadería ConCiencia: el INTA impulsó sistemas pastoriles más eficientes y con menor impacto ambiental
Investigaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sobre manejo de pastizales, captura de carbono en suelos y tecnologías de precisión aportaron datos para mejorar la productividad por hectárea y por animal. Los estudios respaldaron prácticas que combinan eficiencia económica, servicios ecosistémicos y trazabilidad.

Martes 3 de marzo de 2026
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El programa Ganadería ConCiencia difundió resultados de trabajos científicos desarrollados por equipos del INTA junto con organismos internacionales, orientados a evaluar el desempeño ambiental y productivo de los sistemas pastoriles en la Argentina.
De acuerdo con Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, la eficiencia productiva depende de la incorporación de información técnica y datos medibles. Dos establecimientos con igual cantidad de animales pueden registrar resultados distintos según su porcentaje de destete, la calidad del forraje, el manejo reproductivo, la genética y el nivel de adopción tecnológica.
En ese marco, explicó que la evaluación del impacto ambiental no debe limitarse a las emisiones por animal, sino considerar la producción total de carne o leche a lo largo de su vida útil y la superficie necesaria para generarla.
Los estudios incluyeron mediciones directas en campo y análisis de bases de datos de largo plazo. Según los resultados difundidos, una parte significativa de los pastizales templados, subtropicales y patagónicos del país funcionó como sumidero de carbono cuando fue manejada de manera adecuada. Las investigaciones sobre suelos evidenciaron capturas relevantes de carbono asociadas a buenas prácticas de manejo de pasturas. Además, los pastizales naturales aportaron forraje de calidad y permitieron transformar biomasa no comestible para humanos en proteína animal con bajo requerimiento de insumos externos. Desde el punto de vista ambiental, estos sistemas contribuyeron al ciclado de nutrientes, al control de la erosión, a la infiltración y almacenamiento de agua, y a la estabilidad estructural del suelo. También favorecieron la biodiversidad y ayudaron a sostener hábitats y procesos biogeoquímicos esenciales.
Entre las prácticas validadas por la evidencia técnica se destacaron el pastoreo rotativo, la suplementación estratégica y la mejora de la eficiencia reproductiva mediante entore temprano e inseminación artificial a tiempo fijo (IATF). Estas estrategias permitieron incrementar kilos producidos por hectárea y reducir la intensidad de emisión por unidad de producto. Lluvias intensas frenaron la cosecha gruesa en el centro-norte de Santa Fe También se promovieron sistemas silvopastoriles, que integraron árboles y pasturas para mejorar el confort animal y diversificar la producción. A esto se sumó el mejoramiento genético orientado a eficiencia alimentaria y menor emisión, apoyado en plataformas de medición desarrolladas por el INTA. La incorporación de herramientas de ganadería de precisión, con sensores para monitorear clima, agua y estado corporal de los rodeos, facilitó decisiones basadas en datos objetivos.
Sistemas pastoriles y captura de carbono

Herramientas tecnológicas y prácticas de manejo
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